Blogia
jorge a. illuminati

¿Discutir lo de siempre o una reforma tributaria?

 

            En principio, veintiún días de manifestaciones más o menos violentas en el 70% de las rutas del país son, un hecho social sin precedentes en la historia reciente de nuestro país. Partiendo de allí, lo que nació como un reclamo gremial de un sector afectado, los productores de soja en este caso, por una medida impositiva del gobierno, continúa siendo durante esta tregua una puja de poder que excede ampliamente al sector y a la medida en si.

            Con una argumentación poco rebuscada, los productores rurales, expusieron su verdad, contando la historia de lo que los afectaba, convenciendo a buena parte de la sociedad. El gobierno contrarrestó con números de rentas extraordinarias, lo que no previó es que en esta Argentina siglo XXI no es pecado ganar dinero, y sí son despreciadas algunas formas de comunicar, aunque sean verdades, que siempre son a medias por otra parte, lo que dicen unos y lo que refutan otros. En todo caso cualquier sociedad, pretende que el Estado, brinde servicios y oportunidades en partes proporcionales para que sus hijos se desarrollen en un marco de igualdad.

            La primera postura confrontativa del gobierno, se cimentó en el éxito que tuvo el primero de los Kirchner cuando atacó al adversario ante cada conflicto real o aparente. Lo que no previeron los asesores de la Presidenta y la propia Jefa de Estado, es que este no era solo un problema de 5 o 10 puntos mas de retenciones a la oleaginosas, era el hartazgo de un sector mucho mas amplio, no solo los sojeros, era el campo todo, en muchos casos productores de leche, carne, maíz, trigo, frutas, cerdos, pollos, y las diferentes combinaciones que según la región se pueden establecer. Sufrieron en carne propia, con otras medidas de este gobierno, tomándolo claro está como una continuación del de Nestor Kirchner, la caída de rentabilidad en otros rubros, hasta abandonarlos en muchos casos, ¡Y ahora vienen por la soja! Parece ser la voz, refugio último de muchos que quieren participar de la buena performance de los alimentos en el mercado mundial. Después de 4 largos años de reclamos de parte de las entidades por políticas activas en carnes, trigo, leche y economías regionales, para las cuales la contestación eran precios máximos, cruce de subsidios que a veces no llegaban, y desatención. La suma de tanto desencuentro hizo que el aumento en este impuesto a la producción, terminara por aunar criterios a productores de muy diferente escala y encontrarlos cortando rutas, por un reclamo justo. Ahora cuando se han reiniciado las negociaciones y con los productores en sus campos, donde mas cómodos se sienten, después de tantos años de desidia, en el tratamiento de la producción agraria en su conjunto, no será nada fácil reconstituir otras producciones abandonadas, pienso en la lechería fundamentalmente, y la carne vacuna tan relegada en nombre de favorecer el consumo, cuando allí tenemos uno de los pocos productos diferenciales que tiene la economía argentina para ofrecerle a precios extraordinarios al mundo, el bife.

            Dos son las verdaderas discusiones progresistas que debiera darse nuestra dirigencia; gobierno, oposición, gremial agropecuaria, sindicatos; la primera es plantear una profunda reforma tributaria, donde la principal fuente de ingresos del Estado, no sean los gravámenes al consumo (IVA, que pesa con mayor importancia sobre los que menos ganan) y a la producción, (retenciones a las exportaciones, que se graban sobre los bienes de producción nacional exportables). Es equitativo y progresista que se grave sobre las valuaciones reales y no las fiscales al capital, con cifras mucho mas verosímiles y progresivas que las actuales, que en algunos casos son casi simbólicas, con alícuotas ascendentes para quienes poseen mas capital, bienes raíces u otros, y ser implacables con el impuesto a las rentas, todas ellas, sin excepciones, tanto ganancias individuales, empresarias como rentas financieras.

            Y la segunda gran discusión, una vez restituida la autoridad presidencial, luego del trágico 2001, es encontrarle el sentido federal y liberal con el que la gran mayoría pensamos debe construirse la tercera centuria de la patria, pronto a iniciarse. Si los fondos por impuestos los cobra y reparte discrecionalmente el Estado Nacional, no habrá posibilidad de democracia liberal en la Argentina, ya que todos los gobernadores, Intendentes, y los otros poderes del Estado Legislativo y Judicial estarán a merced de los caprichos del poder central. La medicina: poner en práctica la postergada Ley de coparticipación federal que duerme desde el año 1994. Una nueva manera de entender el federalismo, con municipios y provincias que sean los recaudadores primarios y sostengan el Estado Nacional, ya que son quienes están mas cerca de la problemática, y los que prestan la gran mayoría de los servicios del Estado.

            Cuando las cuentas estén claras, y la economía mas sana, donde los que mas tienen pagan mas impuestos, el Estado achica las brechas con educación de calidad para los de menos recursos, salud igualitaria para todos, tarifas diferenciadas para los servicios, y otras tantas medidas en serio, entonces unos tendrán menos derecho a sentirse perseguidos, los productores; y otros habrán dejado de pregonar una postura progresista para iniciar el camino de la redistribución, anunciado en vano hasta el hartazgo.

            Quizás cuando hallamos encontrado estos caminos sin mezquindades, y los diálogos y los discursos sean mas francos y menos parciales, habremos entrado en una Argentina mas civilizada, con respuestas políticas para los deseos comunes, con menos asambleismo y mas representatividad de una dirigencia que sigue en falta.  

 

                                                           JORGE A. ILLUMINATI

                                                          jailluminati@yahoo.com.ar

 

0 comentarios