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jorge a. illuminati

Y un día se quedó para siempre

Y un día se quedó para siempre

            A diferencia de otros lideres, que abren heridas con su liderazgo, Alfonsin pudo sanarlas en vida, y se murió en paz con su propio pueblo, que tanto lo amó y repudió en dosis dispares. Limpió y cerró esas heridas en los últimos años, y se reconcilió con el pueblo, al que nunca le hizo un reproche a pesar del giro oportunista que tenemos como un sino de nuestro propio ser los argentinos. Fueron los argentinos los que le reconocieron en vida valores ochentistas, que el espejo retrovisor de la historia reciente obviaba para recuperar los violentos setenta. Y fueron también los argentinos que en consonancia con la necrofilia que acompaña la épica resaltaron en él, el legado del dialogo, y pusieron por sobre todos, su último mensaje, “hagan primar el dialogo, no solo entre el gobierno y la oposición, sino también entre las diferentes corrientes de oposición”. Mientras tanto los medios en general, que se mueven mejor entre candidatos con marketing y presupuesto que en los laberintos de los partidos políticos, han preferido obviar su última y verdadera frase para los tiempos. “No sigan hombres, sigan ideas”.

            Los argentinos despedimos a Alfonsin, en especial los radicales, con dolor pero sobre todo con el orgullo de haber compartido los ideales de la patria con el mejor de este tiempo, que a pesar de los mensajes lavados con que beneficia la muerte a los hombres, se trató de un estadista con convicciones, y con enojos, con diferencias y con una profunda fe pacifista, que tuvo que lidiar en el poder con los intereses corporativos que se habían afianzado en los años 70 con las dictaduras y el peronismo. Los contratistas del Estado, la verdadera oligarquía terrateniente de ese tiempo, el partido militar al que Luder le había prometido amnistía, los extremistas que aún hoy siguen amparándose en las entidades de derechos humanos y perseguían la venganza, la Confederación General del Trabajo, que no creyó nunca en la apertura democrática con que el progresismo de Alfonsin podía beneficiar a los trabajadores. Con todo eso sumado a la inexperiencia de un partido gobernante que en muchos casos no estuvo a la altura de las circunstancias, y una realidad económica mundial que no beneficiaba para nada, hicieron un cóctel de desestabilización permanente que Alfonsin y solo el, con su enorme convicción democrática, y su inquebrantable vocación de republicanismo hizo que se inmolara en pos de llegar a una entrega anticipada del poder en manos de otro presidente democrático.

            Pero sin dudas las obras mas importantes de Alfonsin, a lo largo de su carrera política están signadas por su actuación en el llano. Desde la UCR, recuperó en el año 1972, las banderas de Intransigencia y Renovación, que ubicaban al partido en el camino del progresismo económico y el liberalismo político, con una profunda inserción en los ámbitos académicos. Así nació Renovación y Cambio, a la postre el gran transformador del escenario político de la Argentina, no solo en la UCR, sino también colaborando con la democratización y renovación del peronismo. En el año 1982, fue una voz en soledad que se opuso a la sinrazón de Malvinas, y luego en la campaña electoral de 1983, encausó al pueblo argentino a una gesta democrática sin precedentes. Ya en su gobierno, a pesar de algunas mentes trasnochadas que lo niegan, fue el único gobierno en el mundo que juzgó a las cúpulas militares que habían perpetrado los delitos más crueles en nombre de la patria. Pero también evitó baños de sangre cuando llegó a la rendición de los carapintadas en Semana Santa del año 1987, porque era un pacifista y el país venía de heridas muy profundas por la violencia.

Y después de terminado su mandato, caminó el desierto en oposición a la corriente neoliberal instaurada por Menem, durante toda la década del 90, mientras tanto en una de sus acciones políticas mas arriesgadas y quizá la mas altruista negocia con el propio Menem una reforma constitucional que de haber sido acompañado por su partido (la UCR) sin dudas hubiéramos tenido una mejor Constitución, a cambio de la reelección del presidente Menem,  que como nos mostró la historia era lo único que le interesaba.

            De los errores, ya se encargaron durante los últimos 20 años los detractores de un hombre justo, como catalogan a las buenas personas cuando mueren los judíos, un político que tuvo convicciones y por eso discrepaba y hasta se peleaba con mucha gente, pero siempre propugnaba por el dialogo. Siempre creyó en la democracia de partidos y en la consolidación de las instituciones como método para dirimir las pujas en la sociedad, luchó hasta los últimos días para la reunificación del radicalismo, y seguramente el, solo el, hubiera tolerado que los destructores de la democracia de partidos, los personalistas de los sellos vecinales, reivindiquen ahora su figura, cuando con su accionar, debilitan la democracia, y acrecientan los personalismos, y las autocracias, con mensajes de rencor y divisiones.

            Para el final y en honor al respeto que Alfonsin, le tuvo a los peronistas, y porque  junto con Balbín nos enseñaron que es estéril el antiperonismo, me tomo de las palabras que el viejo adversario Cafiero, pronunció cuando despidió al amigo en el cementerio de la Recoleta, “Alfonsin no les pertenece amigos radicales, Alfonsin es de todos.”

 

 

                                                                                  JORGE A. ILLUMINATI

Paquete de anuncios

 

            El gobierno de Kirchner, en este caso Cristina, ha usado y abusado de una táctica, que probablemente midan a través de sondeos, como útil a las módicas estrategias electorales por las que avanza como único plan de gobierno, el oficialismo.

            Como en las múltiples crisis que tuvo que afrontar, luego de generar, Domingo Cavallo, durante su larga e insufrible estadía en la cartera económica, este gobierno apela al paquete de medidas en pomposos anuncios, y especialmente a partir del conflicto con los sectores rurales de 2008, con una periodicidad cada vez más corta. En la mayoría de los casos anunciando con carácter de novedoso, obras o programas, publicados en otras puestas en escena, una dos o hasta tres veces anteriormente, y en muchos casos con escasas o nulas posibilidades de poner en práctica esas novedades repetidas.

            En la primera etapa de Kirchner, en aquel caso Néstor, anunció con el entusiasmo de un adolescente, la llegada de 20000 millones de dólares de inversión china en el país, desvanecido antes de completar 3 titulares en los diarios, con el mismo ímpetu puso en escena una línea de créditos hipotecarios para la compra de viviendas para inquilinos, llamado precisamente plan inquilinos, el que bastó que un millar de ilusos se acerquen a las sucursales bancarias para comprobar que el plan no existía, ya que los tramites eran tan engorrosos como desventajosas las condiciones financieras de los mismos. El globo duró un tiempo suspendido en la atmósfera, hasta que se evaporó  y pronto ya ni rastro hubo en los bancos de aquella noticia titulada “con letra de molde” cuando los enemigos mediáticos del gobierno nacional y popular de hoy eran amigos del gobierno concertador y transversal, de ayer.

            Como los recurrentes fracasos de los modelos conservadores, tradicionales o en su versión moderna neoliberal, son las políticas de ajuste con la excusa de la acumulación terrenal que nos llevará indefectiblemente al cielo de la riqueza, el populismo derrapa con la incapacidad de aprovechar los períodos de expansión, para generar condiciones anticíclicas a usarse en momentos menos felices, y ayudar a organizar a la sociedad de tal manera que la encuentre libre de rencores para los momentos de crisis. Y si bien todos los gobiernos son hijos de los contextos, quizás haya que remitirse al primer peronismo para encontrar uno que haya tenido un padre tan benefactor como el que le tocó a Kirchner, en este caso Néstor y Cristina, en los primeros 5 años. Todo lo que tengan que sufrir en adelante, será en proporciones iguales por la pobreza del contexto y la suma de las causas que ellos mismos crearon como el mingo en los 90.

            Con la modalidad adoptada, de hacer un paquete de anuncios vanos semanalmente, no solo contribuye a la confusión, sino que producen el lógico efecto bumerang de quienes, cuando pretenden cobrar las acreencias de los supuestos beneficios, sufren la frustración que los anuncios no tienen el correlato en las boca de expendio. Las heladeras subsidiadas, se terminan a las 9 de la mañana, los autos subvencionados, son menos convenientes que los planes que ponen en práctica las terminales para enfrentar la crisis, la rebaja de las cuotas de los créditos hipotecarios que tienen el promocionado techo del 15 % anual de intereses, no tienen circular girada a las sucursales bancarias que siguen cobrando el 21 % anual, los acuerdos de precios por alimentos se respetan en las tranqueras pero no en las góndolas, y mientras tanto la luz y el gas suben el cien, el doscientos y hasta el cuatrocientos por ciento, los colegios privados el 30 %, el techo de las paritarias lo vuelve a poner Moyano con menos del 20 % de aumento para los asalariados, mientras el gobierno le entrega los peajes de las rutas nacionales.

            Este gobierno de Kirchner, ahora Néstor y Cristina, como buenos empresarios  conservadores que han sido, y siguen siendo, repiten las formulas que le han dado resultado en un momento determinado, confrontación, prebendas, reformulación de alianzas con giros hacia la derecha, paquetes de anuncios vacíos de contenido, compra de voluntades y silencios. Lo que es extraño, parece no entender Kirchner, en este caso Néstor, es la incapacidad para razonar que ante nuevos desafíos puede ser necesario renovar las estrategias, como ante nuevas enfermedades, es imprescindible cambiar la receta, espero… que la sociedad si lo entienda.

 

 

 

                                                                                  JORGE A. ILLUMINATI

¿Discutir lo de siempre o una reforma tributaria?

 

            En principio, veintiún días de manifestaciones más o menos violentas en el 70% de las rutas del país son, un hecho social sin precedentes en la historia reciente de nuestro país. Partiendo de allí, lo que nació como un reclamo gremial de un sector afectado, los productores de soja en este caso, por una medida impositiva del gobierno, continúa siendo durante esta tregua una puja de poder que excede ampliamente al sector y a la medida en si.

            Con una argumentación poco rebuscada, los productores rurales, expusieron su verdad, contando la historia de lo que los afectaba, convenciendo a buena parte de la sociedad. El gobierno contrarrestó con números de rentas extraordinarias, lo que no previó es que en esta Argentina siglo XXI no es pecado ganar dinero, y sí son despreciadas algunas formas de comunicar, aunque sean verdades, que siempre son a medias por otra parte, lo que dicen unos y lo que refutan otros. En todo caso cualquier sociedad, pretende que el Estado, brinde servicios y oportunidades en partes proporcionales para que sus hijos se desarrollen en un marco de igualdad.

            La primera postura confrontativa del gobierno, se cimentó en el éxito que tuvo el primero de los Kirchner cuando atacó al adversario ante cada conflicto real o aparente. Lo que no previeron los asesores de la Presidenta y la propia Jefa de Estado, es que este no era solo un problema de 5 o 10 puntos mas de retenciones a la oleaginosas, era el hartazgo de un sector mucho mas amplio, no solo los sojeros, era el campo todo, en muchos casos productores de leche, carne, maíz, trigo, frutas, cerdos, pollos, y las diferentes combinaciones que según la región se pueden establecer. Sufrieron en carne propia, con otras medidas de este gobierno, tomándolo claro está como una continuación del de Nestor Kirchner, la caída de rentabilidad en otros rubros, hasta abandonarlos en muchos casos, ¡Y ahora vienen por la soja! Parece ser la voz, refugio último de muchos que quieren participar de la buena performance de los alimentos en el mercado mundial. Después de 4 largos años de reclamos de parte de las entidades por políticas activas en carnes, trigo, leche y economías regionales, para las cuales la contestación eran precios máximos, cruce de subsidios que a veces no llegaban, y desatención. La suma de tanto desencuentro hizo que el aumento en este impuesto a la producción, terminara por aunar criterios a productores de muy diferente escala y encontrarlos cortando rutas, por un reclamo justo. Ahora cuando se han reiniciado las negociaciones y con los productores en sus campos, donde mas cómodos se sienten, después de tantos años de desidia, en el tratamiento de la producción agraria en su conjunto, no será nada fácil reconstituir otras producciones abandonadas, pienso en la lechería fundamentalmente, y la carne vacuna tan relegada en nombre de favorecer el consumo, cuando allí tenemos uno de los pocos productos diferenciales que tiene la economía argentina para ofrecerle a precios extraordinarios al mundo, el bife.

            Dos son las verdaderas discusiones progresistas que debiera darse nuestra dirigencia; gobierno, oposición, gremial agropecuaria, sindicatos; la primera es plantear una profunda reforma tributaria, donde la principal fuente de ingresos del Estado, no sean los gravámenes al consumo (IVA, que pesa con mayor importancia sobre los que menos ganan) y a la producción, (retenciones a las exportaciones, que se graban sobre los bienes de producción nacional exportables). Es equitativo y progresista que se grave sobre las valuaciones reales y no las fiscales al capital, con cifras mucho mas verosímiles y progresivas que las actuales, que en algunos casos son casi simbólicas, con alícuotas ascendentes para quienes poseen mas capital, bienes raíces u otros, y ser implacables con el impuesto a las rentas, todas ellas, sin excepciones, tanto ganancias individuales, empresarias como rentas financieras.

            Y la segunda gran discusión, una vez restituida la autoridad presidencial, luego del trágico 2001, es encontrarle el sentido federal y liberal con el que la gran mayoría pensamos debe construirse la tercera centuria de la patria, pronto a iniciarse. Si los fondos por impuestos los cobra y reparte discrecionalmente el Estado Nacional, no habrá posibilidad de democracia liberal en la Argentina, ya que todos los gobernadores, Intendentes, y los otros poderes del Estado Legislativo y Judicial estarán a merced de los caprichos del poder central. La medicina: poner en práctica la postergada Ley de coparticipación federal que duerme desde el año 1994. Una nueva manera de entender el federalismo, con municipios y provincias que sean los recaudadores primarios y sostengan el Estado Nacional, ya que son quienes están mas cerca de la problemática, y los que prestan la gran mayoría de los servicios del Estado.

            Cuando las cuentas estén claras, y la economía mas sana, donde los que mas tienen pagan mas impuestos, el Estado achica las brechas con educación de calidad para los de menos recursos, salud igualitaria para todos, tarifas diferenciadas para los servicios, y otras tantas medidas en serio, entonces unos tendrán menos derecho a sentirse perseguidos, los productores; y otros habrán dejado de pregonar una postura progresista para iniciar el camino de la redistribución, anunciado en vano hasta el hartazgo.

            Quizás cuando hallamos encontrado estos caminos sin mezquindades, y los diálogos y los discursos sean mas francos y menos parciales, habremos entrado en una Argentina mas civilizada, con respuestas políticas para los deseos comunes, con menos asambleismo y mas representatividad de una dirigencia que sigue en falta.  

 

                                                           JORGE A. ILLUMINATI

                                                          jailluminati@yahoo.com.ar